Me han concedido un premio de manos de Princesa. ¡Muchas gracias!
Ahora debo poner siete cosas sobre mí y premiar a siete blog.
A ver qué os parece:
1— La familia es primordial en mi vida.
2— L@s amig@s son importantes.
3— Me apasiona escribir.
4— Valoro la honradez.
5— Los libros son bienes inestimables.
6— Prefiero las infusiones al café.
7— Me emociono viendo un atardecer frente al mar.
Ana Iturgaiz
Cuaderno de palabras
El salón de té de Dama
Kate Danon
Teresa Cameselle
Ángeles Ibirika
Érika Gael
Un premio
Etiquetas: Noticias
La presentación
Hoy en la biblioteca hay mucha expectación. Darío hablará de Dorotea a sus hijos.
Deberíais verlo, está tan nervioso como un chiquillo. Se ha puesto su mejor traje y parece un pincel.
Los otros ancianos han venido para darle apoyo moral; por lo visto le asusta la perspectiva de contárselo a sus hijos. Cree que tal vez no entiendan esa relación.
¡Tonterías! ¿Cómo no van a hacerlo? Solo tienen que fijarse en lo feliz que está su padre. El amor le ha rejuvenecido.
Y Dorotea es una mujer encantadora. Les caerá bien.
Definitivamente, estarán encantados con la situación. ¡Ya veréis!
Algunos libros, sobre todo los de leyes, no lo tienen tan claro. ¡Qué sabrán esos del amor! Dicen que soy un iluso. Demasiado romántico para la vida real.
¡Ah, acaban de entrar!
El hijo es una versión más joven de Darío, pero se le ve estresado; lleva una Blackberry de la mano y de vez en cuando la mira por si le ha llegado un mensaje.
¡Anda! A la hija ya la conocía. Es una lectora de novela romántica que se divorció hace unos meses. Se la ve cansada.
Se han abrazado y ahora se marchan; parece que tienen prisa. Los otros ancianos comentan que hablaran en una cafetería cerca de aquí.
¡Ojalá no tarden mucho en regresar! Me deshojo de impaciencia por saber qué tal ha ido todo.
Ya os contaré…
Todos los derechos reservados©
Etiquetas: Memorias de un libro romántico.
La Revista RománTica´s y San Valentín
Sí, este domingo es San Valentín y por ese motivo
Para descargar todos los relatos pinchad en la fotografía.
Muchas gracias a las responsables de la revista por apoyar a las autoras de novela romántica.
El regalo — Pilar Cabero
Cuando entré en la habitación, desde la cama, Marta me miró con reproche. Tenía buen aspecto. Los médicos me habían asegurado que no había síntomas de rechazo.
—¿Dónde has estado? —me preguntó—. ¡Vaya amigo estás hecho!
—He estado muy ocupado —contesté, tratando de ignorar el dichoso apelativo—. Te he llamado todos los días.
—Lo sé, pero no es lo mismo. —Calló un momento—. He pensado en lo que me dijiste antes de la operación —empezó, sonrojada—. Ya sabes… lo de salir y todo eso… Ahora que no tendré que seguir con las diálisis, creo que podría ser una buena idea.
No pude contestarle nada. Me limité a tomarle de la mano y besar la punta de sus dedos.
—Me siento una egoísta al estar agradecida por este riñón. Alguien ha muerto para que yo lo tuviera —confesó, avergonzada.
—No eres egoísta. No lo pienses, siquiera.
—Ayer escribí una carta de agradecimiento para la familia del donante. El doctor ha prometido entregársela. ¿Crees que la recibirán?
Le sonreí. Deseaba abrazarla.
—Seguro que sí. —Mi mano, como con voluntad propia, palpó el bolsillo y rozó el vendaje que me cubría la zona lumbar, bajo la camisa—. Seguro que la reciben.
Todos los derechos reservados©
Amor, dulce amor
El amor se palpa en el ambiente. Se nota.
¡¡¡Sí!!! Darío y Dorotea ya no esconden lo que sienten el uno por el otro.
Se les ve compartir el periódico y comentar las noticias. Ahora Darío le ayuda con el crucigrama y hasta con el sudoku. Deberíais verlos. Parecen andar más erguidos y ligeros; como si los años y los huesos no les pesaran nada.
A Dorotea le brillan los ojos cual a adolescente frente a su primer amor. Hasta diría que su cara está menos arrugada. Se la ve hermosa y radiante.
Darío la mira con adoración y busca cualquier excusa para acariciarle las manos. Su trato solícito recuerda a los galanes de las películas en blanco y negro.
¡Da gusto verlos! Se me ablandan las pastas y los caracteres suspiran, emocionados.
Soy un sentimental. No lo puedo evitar.
Mis compañeros de balda me han dicho que los otros ancianos parecen más alegres. Como si el nacimiento de ese amor maduro y algo arrugado, les devolviera a su juventud, perdida y casi olvidada.
En estos días no hay tantas peleas por los diarios; la paciencia comienza a ser la tónica general. ¡Ver para creer!
Ya os lo decía yo. ¡Qué hermoso es el amor!
Hasta otra. Os seguiré contando.
Todos los derechos reservados©
Etiquetas: Memorias de un libro romántico.
Algo hay
Pues sí. No hay quién me lo quite de la tinta.
Entre Darío y Dorotea hay algo.
Ya les han visto varias veces junto a la maquina de café. Incluso ayer llegaron juntos a la biblioteca.
Vale, eso no quiere decir nada.
O tal vez diga mucho.
¿Es casualidad o habían quedado en llegar a esa hora? Convendréis conmigo en que hay una diferencia importante entre una cosa u otra.
Yo me inclino por lo segundo: quedaron a esa hora.
Poco a poco se han convertido en mis ancianos favoritos y, cada mañana, procuro estar pendiente de ellos. ¡¡¡Hasta he llegado a desear que no me prestasen para seguir espiando sus movimientos!!!
No me reconozco a mí mismo.
Vosotros pensaríais lo mismo que yo si hubierais visto las miradas tiernas que se dedican el uno al otro.
No; no son invenciones mías. Los he visto. ¡De verdad! No os miento. Se miran cuando creen que nadie se fija en ellos.
Ay, se me esponjan las hojas ante el amor. ¿Qué queréis? Soy un sentimental.
Los demás libros no me creen, pues piensan que dado mi interior tan romántico, no soy capaz de pensar en otra cosa. ¡Ilusos!
En mi interior hay mucho más que besos y abrazos. Entre mis protagonistas también hay odio, recelo, venganza… ¡Si lo sabré yo! Vamos, que no se matan de milagro.
Por eso, aunque mis compañeros no lo crean, mi sabiduría alcanza más allá del cariño.
El tiempo me dará la razón. Ya lo veréis.
Cualquier día de estos, ellos mismos lo verán igual que yo.
¡Ah! Estoy deseando que llegue mañana para seguir vigilando el nacimiento de este amor maduro.
Hasta otra.
Todos los derechos reservados©
Etiquetas: Memorias de un libro romántico.
Vuelta a la normalidad
Ya hemos cambiado de año y casi mediado el primer mes. El tiempo va que vuela.
En la biblioteca todo vuelve a la normalidad. ¡Ya era hora!
Muchos de nosotros hemos pasado
Este año no ha sido una ventaja estar fuera de la biblioteca. Mi lectora ha estado tan ocupada preparando cenas, comidas y demás, que casi no ha tenido tiempo para mí. La pobre mujer apenas ha podido leer más de un capítulo seguido, y eso que mi historia la tenía enganchada. Me ha dado mucha pena. Creo que ha terminado harta de fiestas y celebraciones.
El otro día, cuando me trajo a la biblioteca, prometió volver a llevarme otro día para releerme con tranquilidad. Espero que lo haga pronto. Detesto que me lean sin atención.
¿Qué queréis? ¿Acaso os gusta que, cuando estrenáis ropa, sólo os echen un mísero vistazo? ¿o qué cuando estáis contando algo, no os presten la debida atención? Claro que no, ¿verdad? Pues eso, a mí tampoco.
Mi compañero de balda se ha quedado aquí durante todas las fiestas. Me ha contado que ha habido mucho movimiento en la biblioteca. La pareja de ancianos —ya sabéis, la que se peleaba por el periódico—, ha seguido compartiendo el diario y ahora, cada mañana, se saludan cordialmente.
Uno de los libros de
¡Uy, uy, uy! Presiento que nos encontramos ante el nacimiento de algo importante.
Yo creo que es amor. ¡Sí! ¿Por qué no?
Mis compañeros dicen que no es nada de eso, que soy un iluso. ¿Qué sabrán ellos?
A vosotros, ¿qué os parece?
¡Ay! Os dejo. Se acerca una lectora de novela romántica y tengo que estar preparado.
¡Hojas! ¡A formar! Esos caracteres bien puestos. Las hojas bien derechas. Aguantad la respiración.
¡Ya está aquí!
Hasta otra.
Todos los derechos reservados©
Etiquetas: Memorias de un libro romántico.
¡Feliz 2010!

Quiero que la primera entrada del año en el blog sea para felicitaros a todos y a todas. Espero que este año llegue cargado de felicidad, de cosas bellas, y de sueños cumplidos. Que la esperanza, la alegría y el amor llenen cada día nuestros corazones . Un beso lleno de cariño y de buenos deseos.
Etiquetas: Mis locuras


