La catarsis de Marta

Allí estábamos, un par de libros y yo, esperando a que Marta nos leyera, sin atrevernos a decir nada. Durante dos días se limitó mirarnos cada vez que entraba en su salón, pero sin decidirse por ninguno de nosotros.

Yo empezaba a sospechar que no nos leería nunca. Sí, suena muy pesimista, aunque si vosotros hubierais estado allí, pensaríais igual que yo. Seguro.

La espera se me hizo eterna. Sabéis que, pese a los años transcurridos en la biblioteca, sigo sin tener paciencia. Un defecto muy grande para un libro…

Vale, vale, no os impacientéis; ya sigo con la historia.

El tercer día se sentó en el sofá y, tras echarnos un vistazo, me eligió a mí.

¡Qué pasada! Mis hojas temblaban, anticipando el momento en que, con suavidad, abriera las cubiertas y mirase en mi interior.

Cuando al fin lo hizo y quedé lujuriosamente expuesto a su merced, creedme: fue un momento sublime. Me costó lo suyo mantener las líneas en su sitio, sin que ondulasen como la cinta de una gimnasta.

Aún hoy, después de que han pasado varios días de eso, me sigo estremeciendo al recordar sus dedos rozando mis páginas. Su aliento calentando el papel.

¡Ay, me derrito de placer!

Tengo un par de hojas algo húmedas por sus lágrimas. Sí, lloró. Mucho. Uno de mis capítulos es especialmente triste y ella no lo pudo aguantar.

Sé que no lloraba sólo por mi argumento. Si bien empezó por ello, terminó llorando por sus propias vivencias. Me apenó no poder hacer nada por ella y limitarme a ser testigo de su desdicha. Aun eso, sé que le ayudó mucho. Fue una especie de catarsis, estoy seguro.

Después, cuando terminó de leerme, llamó a su padre.

Han quedado para comer en esta semana.

No sé vosotros, pero yo tengo muy buenas vibraciones.

Hasta otra.

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14 comentarios:

- Bella - 28 de marzo de 2010, 15:15  

*o* Me ha gustado mucho el relato, es muy dulce ;)

¡Felicidades!

Pilar Cabero 28 de marzo de 2010, 15:54  

¡Muchas gracias, Bella!
Besitos

Victoria Rodríguez 28 de marzo de 2010, 15:58  

Esto se está poniendo muy interesante... A ver de qué quiere hablar con su padre, ¡espero que este libro le haya tocado su fibra sensible y Darío reciba una buena noticia!

Pilar Cabero 28 de marzo de 2010, 16:01  

Ay, Victoria, yo también lo espero.
De momento no queda otra que aguantar hasta que el librito parlanchín nos cuente más.
Besitos

Lhyn 28 de marzo de 2010, 16:52  

Yo también tengo buenas vibraciones!! Si es que las Martas no podemos ser malas... doy un voto de confianza a la hija querida.
Cómo adoro este libro!!

Pilar Cabero 28 de marzo de 2010, 17:28  

¡Sí! a ver qué nos dice la próxima vez.
Besitos

Anna 28 de marzo de 2010, 21:42  

¡¡ me he emocionado!! Haber si tiene un final feliz...
Un beso y cuando quieras pasate por el blog y lees lo ultimo que he colgado,
Un beso

Pilar Cabero 28 de marzo de 2010, 22:26  

Eso, eso, Anna, a ver si lo tiene.
Me pasaré por tu blog, no te preocupes.
Besitos

Ángeles Ibirika 29 de marzo de 2010, 11:26  

¡Corchos! ¡Qué me ha emocionado el librito de marras! ¡jejeje!

Muy bueno. Llega donde tiene que llegar: al corazón.

Un beso enorme, preciosa.

En unos día comemos juntas y charlamos, y charlamos, y charlamos... ¡jeje!

Pilar Cabero 29 de marzo de 2010, 13:09  

No queda nada, Ángeles.
¡Qué ganas tengo!
Besitos

Amber lake 30 de marzo de 2010, 20:19  

Pues sí, se me han humedecillo los ojillos.
Este libro es un cielete.

Pilar Cabero 30 de marzo de 2010, 21:35  

Me alegro que te guste, Amber.
Es un poco cotilla, pero tiene muy buen corazón.
Besitos

Doña María 31 de marzo de 2010, 19:22  

Supongo que mi querido libro se meterá, por descuido, en el bolso de Marta el día que vaya a comer con su padre, ¿no? Porque yo quiero saber qué pasa en esa cita. Espero que su compañero sea un manual de estrategia militar y le ayude a encontrar una táctica apropiada para conseguir su objetivo.
¡A ver cómo sigue la historia!
Besos

Pilar Cabero 31 de marzo de 2010, 21:10  

No lo había pensado, doña María, pero no estaría mal que se colase en el bolso. Así nos podríamos enterar en "directo".
Sí, vendría bien que fuera una manual de estrategia militar. Todo lo que sea para que Darío y Dorotea terminen juntos.
Besitos

Pilar Cabero - escritora

Pilar Cabero - escritora
Bienvenida amable lectora y también a ti, lector, a mi humilde casa. Elige un sitio para sentarte y ponte lo más cómodo posible. Sí, ese de ahí está bien. Deja las prisas fuera y disfruta del momento. Puedes quitarte los zapatos y arrellanarte en el sofá. Si tienes paciencia y esperas un poco, pondré algo de música para ambientar. Espero que pases un rato agradable y siéntete como en tu casa.

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Gracias por tu visita.

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