Amor, dulce amor


El amor se palpa en el ambiente. Se nota.

¡¡¡Sí!!! Darío y Dorotea ya no esconden lo que sienten el uno por el otro.

Se les ve compartir el periódico y comentar las noticias. Ahora Darío le ayuda con el crucigrama y hasta con el sudoku. Deberíais verlos. Parecen andar más erguidos y ligeros; como si los años y los huesos no les pesaran nada.

A Dorotea le brillan los ojos cual a adolescente frente a su primer amor. Hasta diría que su cara está menos arrugada. Se la ve hermosa y radiante.

Darío la mira con adoración y busca cualquier excusa para acariciarle las manos. Su trato solícito recuerda a los galanes de las películas en blanco y negro.

¡Da gusto verlos! Se me ablandan las pastas y los caracteres suspiran, emocionados.

Soy un sentimental. No lo puedo evitar.

Mis compañeros de balda me han dicho que los otros ancianos parecen más alegres. Como si el nacimiento de ese amor maduro y algo arrugado, les devolviera a su juventud, perdida y casi olvidada.

En estos días no hay tantas peleas por los diarios; la paciencia comienza a ser la tónica general. ¡Ver para creer!

Ya os lo decía yo. ¡Qué hermoso es el amor!

Hasta otra. Os seguiré contando.

Todos los derechos reservados©

20 comentarios:

Jo Grass 2 de febrero de 2010, 16:33  

El brillo que desprende la mirada de amor auténtico es incomparable a ningún otro. ¡Qué belleza tan grande la de estos libros, Pilar!

Pilar Cabero 2 de febrero de 2010, 16:36  

Tienes toda la razón, Jo.
Los ojos tienen un brillo especial, que ninguna otra cosa consigue.
Muchas gracias por tu comentario.
Besitos

Victoria Rodríguez 2 de febrero de 2010, 19:35  

Qué emoción, qué historia tan tierna la de Darío y su Dorotea... Además, este libro tan romántico lo cuenta con tanto sentimiento!!!

Pilar Cabero 2 de febrero de 2010, 20:12  

Victoria, es que es muy sensible nuestro librito parlanchín.
Besitos

Noelia Amarillo 2 de febrero de 2010, 22:05  

Precioso, como siempre.

Pilar Cabero 3 de febrero de 2010, 0:04  

¡Muchas gracias, Noelia!
Besitos

Doña María 4 de febrero de 2010, 9:35  

Oye, hija, no es por fastidiar (que también) pero a mí me da la sensación de que lo de Darío y Dorotea es el síndrome pre-San Valentín. Se hacen la corte durante un tiempo, se regalan bombones y peluches en el día señalado y después, de vuelta a las andadas peleándose por el periódico a golpe de bastón.
Ya nos contarás. Un beso

Pilar Cabero 4 de febrero de 2010, 12:30  

Ay, doña María, no sea tan pesimista.
Vamos a darles un voto de confianza a esta pareja. ¡Quién sabe!
Besitos

Ángeles Ibirika 7 de febrero de 2010, 18:22  

¡Cómo me gusta esta historia de Darío y Dorotea! Emocionar, Pilar... ¿Será que me estoy haciendo mayor? ¡jejejeje!
Besos, preciosa.

Pilar Cabero 7 de febrero de 2010, 21:37  

No sé qué pensar, Ángeles. Según doña María (que sabe mucho), es posible que todo sea por el síndrome pre-San Valentín.
Yo, sinceramente, espero que no sea eso.
Ya se verá.
Besitos

Amber lake 7 de febrero de 2010, 21:47  

Me ha emocionado, Pilar; se ve que estoy con la lágrima floja últimamente. La fotografía es bellísima.
Besos

Pilar Cabero 7 de febrero de 2010, 21:51  

Muchas gracias, Amber.
La fotografía la encontre en san Google y me pareció perfecta para la historia.
Besitos

May 8 de febrero de 2010, 23:05  

Me ha encantado, Pilar. Ya está bien de creer que los ancianos ni sienten ni padecen por el simple hecho de serlo. Y que conste que no va por ti, ni mucho menos.

Pilar Cabero 8 de febrero de 2010, 23:15  

Jajajaja, no, May, ya me imagino que no va por mí. Creo que aún me faltan unos años para entrar en la ancianidad.
Pero tienes razón: también sienten.
Besitos

Anna 10 de febrero de 2010, 18:07  

Pilar me encanta esta historia. Se nota que hay sentimientos, cariño, complicidad pero sobre todo amor. Me encanta esa manera unica que tienes de expresar los sentimientos. Una palabra ¡¡emotivo sin duda!!
un beso y haber si me haces el honor y te pasas por el blog de princesa.

Pilar Cabero 10 de febrero de 2010, 20:09  

¡¡Muchas gracias, Anna!!!
Sí, te debo una visita. Lo haré.
Besitos

Yuria 14 de febrero de 2010, 21:38  

Hola!
Esta tarde estoy teniendo suerte, encontrándome blogs agradables, como éste tuyo. Otra escritora,...

Tengo que volver, a ver si se me pega algo.

saludos.

Pilar Cabero 14 de febrero de 2010, 21:47  

Yuria, vuelve cuando quieras. Estaré encantada de leerte.
Besitos

Olivia Ardey 15 de febrero de 2010, 1:17  

Pilar, has conseguido con tan pocas líneas transmitir dos palabras que son todo un mundo: amor verdadero.

Eso es lo que se siente al leer tu relato. ¡Felicidades!

Pilar Cabero 15 de febrero de 2010, 15:17  

Muchas gracias, cielo. De eso se trataba y me alegra saber que lo he conseguido.
Aún no he leído los relatos de las demás. Ya te diré que me ha parecido el tuyo.
Seguro que me gusta.
Besitos

Pilar Cabero - escritora

Pilar Cabero - escritora
Bienvenida amable lectora y también a ti, lector, a mi humilde casa. Elige un sitio para sentarte y ponte lo más cómodo posible. Sí, ese de ahí está bien. Deja las prisas fuera y disfruta del momento. Puedes quitarte los zapatos y arrellanarte en el sofá. Si tienes paciencia y esperas un poco, pondré algo de música para ambientar. Espero que pases un rato agradable y siéntete como en tu casa.

Puedes escribirme en: correo
Gracias por tu visita.

Traductor (Translate)